AFILA TU HACHA

afila tu hacha

Cuento anónimo: Afilar el hacha

«En cierta ocasión, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo. Habló con el responsable y este, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensárselo y le dijo que podía empezar al día siguiente.

Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.

El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día.

El tercer día se propuso mejorar su producción. Desde el primer momento golpeaba el hacha con toda su furia contra los árboles. Aun así, los resultados fueron nulos.

Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:

-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?

El joven respondió:

-Realmente, no he tenido tiempo… He estado demasiado ocupado cortando árboles…»

No pierdas nunca TU FOCO

Este conocido y breve relato es muy socorrido en el mundo del coaching y del entrenamiento personal en los negocios, pero en todo caso es tan válido tanto para tu realidad profesional como personal.

Correr como pollo sin cabeza de un lado para otro sin sentido alguno y sin más empuje que la inercia diaria con la que nos hemos esclavizado a nosotros mismos, nos aboca al fracaso, a la frustración y a lo peor de todo: al conformismo.

No pierdes el foco
Quien no tiene objetivos claros está condenado a trabajar para aquellos que si los tienen. Detente, busca, encuadra y entonces dispara.

Como en el caso del joven y fuerte leñador que basa únicamente su método de cortar árboles confiado en su fuerza y destreza, nosotros, durante nuestras vidas, solemos actuar del mismo modo: perdemos el foco constantemente sobre lo realmente importante.

El ser humano es ese animal de carga que, según va pasando las manecillas del tiempo, va engordando el peso que lleva a cuestas.

Preocupaciones, obligaciones, estudios, trabajo, familia, estrés, consumismo, deudas… van llenando de forma creciente nuestra mochila por pendientes cada vez más pronunciadas, como en aquella conocida estrofa de un famoso corte de Pink Floyd: «Another brick in the Wall».

Por todo ello, es bueno, conveniente y muy necesario hacer un alto en el camino. Un paréntesis para detenerse, mirarse al espejo, respirar profundamente y pensar desde otra óptica cambiando el chip para cargar las pilas y afilar el hacha.

Tomar un café con un buen amigo que no ves desde hace tiempo, hacer un maratón de capítulos de esa serie que tanto te gusta o volver a escuchar ese grupo musical que tanto te apasionaba en tu juventud, eso es afilar tu hacha.

Darte un premio y un buen homenaje de vez en cuando, ir de escapada con tu pareja para rememorar tu intimidad y sacar lustre a esa relación que la rutina va deteriorando… todo eso es, por supuesto, afilar tu hacha.

Conocerte a ti mismo, saber de tus limitaciones, separando el grano propio de la paja ajena, no acarreando con los problemas de los demás (por muy cercanos que sean a ti) y abrir tu mente a pensamientos positivos, es afilar aún más tu hacha.

cargar las pilas
Recargar tus baterías a menudo y a tope forma parte de la solución.

Pero también lo es el enfrentarte a tus problemas con esas personas con las que compartes tu vida. Porque seguro que tras una situación estresante el mejor remedio es tener una buena y sincera conversación cara a cara.

Con aquel viejo amigo, con el que te enojaste hace un tiempo; con ese compañero de trabajo, con el que no te hablas por un roce en la oficina; con tu hijo, con el que sin saber bien el porqué te has distanciado tanto; con tu pareja, cuya relación se ha hecho monótona y triste. Sé atrevido y da el primer paso para que no sea demasiado tarde.

Cambia EL QUÉ y EL CÓMO

Si nuestros resultados actuales (esos que no nos placen) son consecuencia directa de lo qué hacemos y del cómo lo hacemos, entonces si no cambiamos ESE QUÉ y ESE CÓMO, dichos resultados seguirán siendo exactamente los mismos. Pero ¿a qué esperas?, ¿a qué todo cambie de per se?

¡No te quejes ni te lamentes tanto y mueve el culo de una vez!

Del idéntico modo que a nadie le falta la claridad intelectual necesaria para saber que el sobrepeso tiene malas consecuencias para la salud, pero sin embargo ni se alimenta correctamente ni hace ejercicio físico para remediarlo, también somos conscientes por donde pasan nuestras soluciones a nuestros problemas.

Entonces la gran pregunta es: ¿cuál es entonces el problema? Sencilla y claramente LA FALTA DE MOTIVACIÓN, esa que no te deja salir de tu falsa zona de confort que, no gustándote, te es conocida y más o menos soportable.

No perdiendo el foco y aflando el hacha
No pierdas nunca el foco principal de lo que haces. Por los tuyos, pero también por ti.

Que no te queden dudas: la mejor motivación, ese combustible necesario para activar y forzar el cambio de las cosas que no te gustan, ERES TÚ MISMO.

¿Tienes, quizá, una mejor apuesta que hacer en estos momentos que no seas TÚ?

El firme compromiso del cambio

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RECUERDO A UN AMIGO.

El paso de nuestra existencia es el resultado de esa sucesión continua de fotogramas que se repiten diariamente durante todas las semanas, mes a mes y año tras año. Es lo que llamamos finalmente rutina.

Siendo realmente aburrida y monótona, nos sirve de punto de apoyo para quemar etapas en nuestro devenir por este mundo, e incluso, cuando nos falta, la echamos de menos.

Sentimiento y sensación cada vez más fuertes cuando hace bastante tiempo que, como es mi caso, ya le hemos dado la vuelta al jamón de nuestra vida o simplemente porque nuestra bolsa de chuches, a modo de bonus, se va vaciando.

Sin embargo, en ocasiones, algunos acontecimientos, por inesperados y bruscos, nos sacan de nuestro letargo y nos dan una buena patada para sacarnos de nuestra zona de confort y nos obligan a hacer un alto en el camino. Nos ponemos entonces en modo «rincón de pensar».

Y esta semana ha habido uno de esos momentos, en forma de un acontecimiento luctuoso: el fallecimiento de una gran persona y buen amigo de la época del instituto, Tomás Noblejas Martín.

Lo cierto es que desde aquella dorada época del Fray Ignacio Barrachina, no habíamos vuelto a coincidir porque las bifurcaciones de la vida nos había llevado por caminos separados. Sin embargo, la noticia de su triste fallecimiento, me ha permitido recordar aquella fenomenal etapa, cuando en el curso de segundo de BUP, compartíamos pupitre con pupitre y nos hicimos grandes amigos y colegas.

Y es ahora, en estos momentos, cuando realmente nos damos cuenta de la importancia que han tenido algunas personas en nuestra vida, por muy fugaz que haya sido su tránsito y escasos los versos que han escrito de nosotros. Y Tomás fue una de ellas.

Fue mi gran punto de apoyo tras el annus horribilis del curso anterior, quizá el peor de toda mi vida. A modo de tormenta perfecta, todos los elementos se unieron y coincidieron en mi contra: el brutal paso de la EGB al BUP, el inicio del siempre difícil paso a la adolescencia, una larga y penosa enfermedad que me llevó de un hospital a otro y un inesperado fracaso escolar (supongo que como consecuencia de todo ello) cuando siempre había sido un brillante estudiante.

Hundido, perdido y sin referencias claras, con Tomás a mi lado, logré encontrar el equilibrio que necesitaba, y de alguna forma, recuperar el tiempo perdido a marchas forzadas, con esa fuerza que únicamente el vigor de la juventud te da.

puch cobraEse punto de rebeldía que todo joven necesita, subido de paquete en su ruidosa moto y perpetrando alguna pequeña gamberrada y fechoría en clase, como en aquella ocasión que la liamos con el granizado de limón en la parte alta del antiguo instituto, con el curso prácticamente finalizado. O durante aquella gran velada y fiesta de fin de curso, al más clásico estilo ochentero.

Recuerdos de hace casi 40 años (¡Dios, como pasa el tiempo!) y que he recuperado por su triste óbito.

No conozco a su familia, ni realmente a que se dedicaba, ni que fue de él durante su paso por esta vida, ni tengo constancia de sus aficiones y querencias, ni sabía de su enfermedad… pero sí que me he dado cuenta de que mantengo vivo el recuerdo de un buen tipo con el que pasé muy buenos momentos y que, seguramente sin ser consciente, me echó un buen cable cuando más lo precisaba. Es lo que siempre hacen las buenas personas por el simple hecho de serlo.

Quizá debamos aprender de una vez para siempre como nuestra relación con el tiempo va cambiando con el pasar de los años. Diferenciar y separar lo verdaderamente importante de lo intrascendente. Valorar a las personas y los momentos en el día a día, alejando de nosotros la envidia, la maledicencia y el rencor que nos envenena lenta pero inexorablemente.

Tras unos momentos de aflicción y de profundo pesar, de nuevo la rutina de nuestras vidas nos empujará al mismo y absurdo camino de siempre, ese que no lleva a ningún lado. Pero al menos, amigo Tomás, siempre guardaré de ti un entrañable y gran recuerdo. D. E. P. allá donde estés.

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LA MAGIA DEL PLÁSTICO

plásticos granza

Hans Rosling, médico, investigador y gran divulgador sueco, manejaba los números y las estadísticas como pocos para luchar contra la ignorancia y la manipulación de la realidad en nuestro mundo.

En su charla Ted “La Lavadora Mágica”  – que personalmente nunca me canso de ver – muestra claramente de forma desenfada, pero muy educativa, como la verdad y el progreso es un derecho innegable para toda la humanidad.

Un alegato en toda regla a favor de esa valiosa mitad de personas que forman parte de nuestra sociedad, las mujeres, pero también de como la educación nos permite abandonar la pobreza y luchar contra las ideas preconcebidas, el desconocimiento y la falsificación de los datos.

Noticias falsas plástico
Cuando las mentiras se visten de verdades.

Sin embargo, en el mundo actual de la revolución tecnológica – internet, redes sociales, metadatos… – nos enfrentamos al lado oscuro que conlleva todo progreso, en este caso, en forma de las fake news.

Éstas, las noticias falsas, son el fruto de un plan preconcebido para tergiversar la verdad y manipular a la gente con la finalidad de influir en la comunidad según ciertos intereses.

Su objetivo son el engaño, la desinformación y la difamación para respaldar y enaltecer personas, cosas o instituciones. O todo lo contrario, para desprestigiar o hundir a las mismas, induciendo al error y provocando un estado de opinión subjetivo con tal de obtener réditos económicos, personales o políticos.

Noticias falsas no revestidas de algunas partes de certezas que, a fuerza de repetirse una y otra vez, terminan por confundirse y transformarse en “verdades” y en «evidencias».

Y luego, yendo un paso más allá, está la posverdad, cuando se recurre descaradamente a la mentira con la manipulación de las emociones, de las creencias y de los deseos del público, dejando en un segundo plano los hechos objetivos, sencillamente porque la verdad, en si misma, no importa. Son mensajes cortos, fáciles y contundentes de gran alcance.

Posverdad
La POSVERDAD pretende la manipulación y el control sobre nuestros deseos. No importa ni la verdad ni las consecuencias finales.

Los centros de poder han hecho uso de estos sucios ardides desde siempre. Falsificaciones históricas, medias verdades, propaganda manipuladora, filtraciones interesadas… han oficializado y legitimado la persecución de minorías, las guerras, los genocidios… y situaciones de injusticia de todo tipo.

Formas de hacer de siempre, pero ahora con la enorme amplificación que nos procura la tecnología, que nos permite a todos ser potenciales «periodistas, políticos, jueces, economistas y especialistas en cualquier materia.»

Un mundo digital manipulado a golpe de chat y de tuit, dónde la seriedad, el trabajo concienzudo y la sobriedad han dejado paso a un inquietante mundo dominado por los efectos virales y el fenómeno de los influencers.

EL PLÁSTICO: EL ENEMIGO PÚBLICO NÚMERO UNO.

Es curioso – y a la vez muy cuestionable – observar como periódicamente se crea un foco de atención sobre un hecho o una situación que, día tras día y machaconamente, termina por influir en la opinión pública por un efecto de reiteración y de contagio.

Desde hace unas fechas, cuando abro a diario un periódico de gran impacto a nivel nacional en su versión digital, no es extraño tropezarnos con un banner mostrando una imagen impactante del pernicioso efecto del plástico en el medio ambiente.

Siendo cierto el pernicioso efecto del plástico en la naturaleza, el verdadero problema no está en el hecho inequívoco de su existencia, sino en el mal uso que la humanidad hace del mismo. Es como sí le echáramos la culpa de la gran mortandad en las guerras a la existencia de la pólvora y no al su uso que hacemos de ella.

 

De entrada, el plástico parte de una mala reputación. Se le considera un material de mala calidad, utilizado en productos de bajo coste y relacionado directamente con el made in China. Y encima, tarda muchísimo en degradarse en la naturaleza.

Socialmente hay pocas materias primas menos denostadas y tan poco valoradas como son los plásticos, cuando realmente debería ser todo lo contrario. Se trata, con toda seguridad, del material más versátil y democrático que ha cambiado el mundo, para bien, desde mediados del siglo XX hasta nuestros días.

Su bajo coste, su gran capacidad de adaptarse a casi cualquier necesidad y sus características, lo hacen útil y aplicable para la fabricación de casi cualquier artículo.

De hecho, y a pesar de todos sus críticos, no podemos escapar a un mundo sin plástico.

Como afirmaba en profesor Rosling: hasta los más acérrimos defensores del movimiento verde utilizan diferentes máquinas contaminantes como son el coche y la lavadora en sus vidas cotidianas. ¿Realmente alguien, por muy defensor del medio ambiente que sea, va a dejar de tomar un avión para irse de vacaciones a ese lugar lejano de ensueño?

La respuesta es tan sencilla como poderosa: NO.

Además de la combustión contaminante del queroseno, un avión está fabricado en más de un 53% con polímeros plásticos, que lo hace lo suficientemente ligero y resistente para volar, reduciendo además el consumo de combustible.

Pero no tan sólo se trata del medio de transporte. Ahí está tu equipaje, dónde el maléfico material está prácticamente en cada rincón y en cada prenda. Pero también forma parte esencial de tu cámara de fotos, de las gafas de sol que usas, de tu DNI, de los botones de tu camisa, de los tacones de los zapatos… Está ahí bien presente cuando pasas el control de embarque, en el tapizado de los asientos en la sala de espera, en los aseos, en la ropa que llevas puesta…

plástico de monouso
El gran problema del plástico para el medio ambiente está en el de tipo monouso y en la cultura cómoda y muy arraigada del «usar y tirar.»

Por no hablar de los artilugios que utilizamos de forma diaria, de su uso imprescindible en la medicina y en la salud, en los medios de transporte, en la informática, en la construcción de edificios, en la producción y conservación de los alimentos, en su enorme capacidad para envasar todo tipo de productos, en nuestros hogares llenos de electrodomésticos que nos hacen la vida mucho más cómoda y liberadora…

Esta es la GRAN MAGIA DEL PLÁSTICO.

El mundo del plástico nos hace tener una existencia más fácil, sencilla y económica, pero también es cierto que su percepción por parte de la sociedad precisa de un gran cambio, porque de lo que se trata realmente aquí es de luchar contra el PLÁSTICO DE UN SÓLO USO y nuestro hábito de USAR Y TIRAR, y no contra todo el plástico en general, como parece ser que está generando algunas noticias preocupantes que confunden y dividen a los propios consumidores y grandes beneficiarios de su uso cotidiano.

códigos identificación plásticos
Los productos plásticos van marcados con un código de identificación para facilitar su separación, reciclado y su reutilización posterior. Sé coherente y no los tires donde no debes.

La solución pasa por informar con seriedad, no generalizar, educar a todos los ciudadanos en la verdad – buena y mala – y en la aplicación diaria de LA TRIPLE «R»: REDUCIR – REUTILIZAR – RECICLAR.

Y sin dejar de perder de vista la «R» más importante de todas: la de RESPONSABILIDAD.

Porque, sinceramente, que yo sepa, ningún tonto tira piedras sobre su propio tejado. ¿O tú si?

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LOS IMPUESTOS, UNA VERDAD INCÓMODA.

impuestos

La falta de transparencia sobre lo que nos cuestan los impuestos es más que notable. Porque Hacienda somos todos, pero no esos todos son exactamente iguales.

Un claro ejemplo de esta falta de claridad por parte de aquellos que manejan la vara de mando (pero que incumplen su palabra a menudo) la tenemos en la famosa carta promesa incumplida sobre la jubilación que extrañamente nunca ha llegado a su destino.

¿Dónde quedó la promesa del gobierno del envío del escrito por parte de la Seguridad Social a todos los mayores de 50 años informándoles de la cuantía aproximada de la pensión que van a recibir en el momento de su jubilación?

Una valiosa información para que los afectados tomaran conciencia de un futuro no tan lejano, y, de esta forma, permitirles tomar las medidas a su alcance en esa larga carrera de fondo como es la preparación económica para la vida de jubilado. Pero ya sabemos que, precisamente la planificación en España, no es nuestro fuerte.

La idea era coherente y necesaria, pero las buenas intenciones en política no suelen tener gran futuro o simplemente ocultan una verdad incómoda.

¿Los motivos, cuando todo estaba a punto e incluso licitado y adjudicado el concurso para el envío del escrito?

Clara y llanamente por intereses políticos. Y más en estos momentos en un país fracturado electoralmente en cuatro colores (más los nacionalismos) donde nadie se la juega diciendo toda la verdad. Ser claro y tener un ataque de sinceridad no está en la agenda de ninguno de esos numerosos y misteriosos asesores que tienen nuestros líderes políticos. Una verdad incómoda como ésta supondría un varapalo de pérdida de votos que nadie quiere asumir. Porque lo primero es preservar la silla y luego ya iremos viendo.

Pero la cuestión sería sí socialmente estamos preparados para escuchar, comprender, asimilar… para finalmente asumir la realidad y ser sinceros con nosotros mismos.

Finalmente la cosa ha quedado en la creación de una página web, Tu Seguridad Social, donde puedes informarte sobre los supuestos de cobro de tu pensión. Teniendo en cuenta la brecha tecnológica de todos los interesados, los mayores de 50 años, y cierta dificultad en el registro y manejo del portal, la sensación de parche y de falta de transparencia y de servicio público es más que sospechosa.

Con los impuestos ocurre un tanto de lo mismo, porque al final, detrás de tanta sigla y descripción, nadie sabe realmente que nos cuesta la suma de todos ellos, salvo la percepción del sablazo que padecemos año tras año.

La verdad incómoda sobre el pagp de los impiuestos.
Un estudio medio para saber cuantos días dedicamos al pago de los impuestos.

Ahora, en la recta final de la campaña anual de la renta – seguramente el más famoso y conocido impuesto de todos, implantado en el año 1978 – se nos dice que el importe de las devoluciones sobre los ingresos es muy superior. La simpleza del mensaje esconde la realidad, que no todo el mundo tiene clara, de que cualquier retorno viene precedido de un pago a cuenta y anticipado, mes tras mes, durante el ejercicio anterior.

Una total falta de formación mínima en números reales y conocimientos prácticos se echa cada vez más en falta en nuestro modelo educativo nacional.

Nuestro sistema impositivo tiene tal capilaridad (como en cualquier país de nuestro entorno) que no percibimos que al final de toda la fiesta, más de la mitad de nuestro sueldo se va en el pago de los impuestos.

El sistema impositivo español: una pesada carga mal repartida.

Como en todo, sí bien en aquel famoso slogan de finales de los setenta se afirmaba que «Hacienda somos Todos», lo cierto es que unos son menos que otros.

A la par que ha crecido el control, las necesidades y la voracidad del aparato recaudador, también ha crecido y madurado su yang: la evasión en el pago de los impuestos.

Hacienda somos todos.
Obviamente somos todos, pero no todos somos exactamente iguales ante Hacienda.

Así, de este modo, la creatividad y la imaginación de la mente humana para escapar del fisco no tiene límites. Ya se sabe, «hecha la ley, hecha la trampa».

En todo caso, habría que diferenciar entre esa trampilla de ir por casa de esas otras triquiñuelas más sofisticadas, utilizadas por las grandes fortunas, que se sirven de los resquicios legales (o no tan legales) para transformarse en los grandes evasores de impuestos, y por lo tanto, en los grandes estafadores de la sociedad.

Para ello, tienen a su servicio esa parte de la ingeniería financiera que les permite cuadrar sus cuentas a la baja dentro del cumplimiento de unas normas que siempre van a rebufo de la realidad.

Por este motivo, los centros de poder, las enormes corporaciones y las grandes fortunas se confunden en un mismo entorno e interactúan entre ellos. Así, existen los llamados paraísos fiscales (permitidos), las sociedades tipo SICAV (creadas a la carta)… e incluso, dentro de nuestra Unión Europea, consentimos algunas licencias en la tributación impositiva mucho menor en diferentes estados, como Luxemburgo e Irlanda.

En cambio, se prefiere perseguir al profesional liberal, a la PYME o al autónomo como presas fáciles, que no estando exentos de culpa, no son más que la cola de ratón de todo lo defraudado en su conjunto.

Por otra parte, los asalariados tienen de entrada poca o ninguna opción de estafar a las haciendas públicas por su férreo y claro control sobre sus cuentas, ingresos y gastos.

La tecnología y las redes sociales nos permiten cada vez más conocer quien es quien en todo este tinglado de no pagar lo que debe y donde debe. De esta forma, casos como el de Amazon (cuyas ventas en España tributaban fuera no hace mucho) se pudieron conocer y darse la vuelta debido a la presión popular y a la mala imagen de la empresa, esa característica fundamental que tanto preocupa hoy en día: la visibilidad adecuada.

Este es, sin duda, nuestro poder, y en él radica nuestra gran capacidad y fuerza para cambiar el mundo, más incluso que el ir a votar a nuestros servidores públicos. En la época de las redes sociales e internet, no hay nada como el poder de los ciudadanos conectados para castigar o premiar las malas y buenas prácticas. Es tan sencillo como tocar el bolsillo.

La falta de concienciación fiscal, pero muy especialmente la no ejemplaridad de algunos personajes públicos y políticos, siguen fomentando la cultura de evitar el pago de impuestos por la escasa credibilidad en el sistema. La solución pasa, sin duda, en una reducción importante y progresiva de la presión fiscal, pero siempre y cuando ésta sea equitativamente repartida entre todos para que no falte de nada, ni en cantidad ni en calidad.

Piratear y defraudar
Como en el pirateo, sí defraudar no vale ya la pena, es el principio del fin.

Con todas las plataformas digitales a mano a un coste realmente reducido, ¿alguien pierde ya el tiempo – excepto por hobby – en realizar descargas ilegales? Cuando el riesgo no compensa el peligro del delito, éste se reduce o sencillamente termina por desaparecer. 

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NUESTROS AMIGOS «LOS IMPUESTOS».

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reparto impuestos

TABLA DE LOS IMPUESTOS EN ESPAÑA.

La creciente necesidad de financiación de una pesada e ineficaz administración, a todas luces desproporcionada, ha provocado toda una maraña de tasas y de impuestos que, sin darnos cuenta, nos acompaña todos los días, formando parte de nuestra unidad familiar.

La voracidad de nuestro sistema es triple, con tres administraciones públicas al acecho y defendiendo con uñas y dientes su parte del festín. Lo importante es llegar a comprender como nuestra vida diaria y existencia está directamente condicionada por el precio que hay que pagar por mantener nuestro modo de vida y la cohexión social.

reparto impuestos
En el pago de los impuestos, no nos engañemos: todos quieren su parte.

 

No se trata únicamente de criticar, si no de exponer la realidad de unas crecientes necesidades, en las que la buena administración, el control y el castigo adecuado se tienen que imponer sobre el latrocinio y el derroche de la caja común. No nos queda otra.

 

Pero vayamos por partes para entender que la palabra gratis no existe en el mundo real y que la universalidad de los servicios tiene un coste, independientemente de quien los pague en mayor o en menor medida.

Primero, tenemos los impuestos estatales, divididos entre directos e indirectos:

  • Impuesto sobre la renta de las personas físicas, IRPF.
  • Impuesto sobre sociedades, IS.
  • Impuesto sobre valor añadido, IVA.
  • Impuestos aduaneros (aranceles).
  • Impuestos especiales (tabaco, alcohol, electricidad, hidrocarburos…)

Es curioso observar como en estos últimos se aplica una doble imposición: a la suma de su propio impuesto, luego hay que añadir el IVA. No es de extrañar que con tanto «cargar la burra», al final, la parte correspondiente a los impuestos es mayor que el coste del producto en sí.

Segundo, están los autonómicos, divididos entre los cedidos por el estado (también hay un porcentaje sobre algunos de los estatales) y los propios creados a la carta. Destacan:

  • Impuesto sobre el patrimonio, IP.
  • Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, ITP y AJD.
  • Impuesto sobre sucesiones y donaciones, ISyD.
  • Impuesto de matriculación.
  • Impuestos a la carta (medioambientales, sobre el juego, por depósitos bancarios, el céntimo sanitario…)

Tercero, finalmente, los locales:

  • Impuesto sobre bienes inmuebles, IBI (Contribución).
  • Impuesto sobre actividades económicas, IAE.
  • Impuesto sobre vehículos de tracción mecánica, IVTM (Sello).
  • Impuesto sobre el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana, IIVTNU (Plusvalía).
  • Impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras, ICIO (Permiso de obras).
  • Impuesto por entrada de vehículos (vados).
  • Impuesto por reserva de aparcamiento (zona azul y verde).
  • Impuestos turísticos (tasa turística, en ciertas ciudades muy visitadas).

Sin obviar otros conceptos, algunos reales y otros en ciernes  – las tasas aeroportuarias, los impuestos a las viviendas vacías, las transacciones bancarias (la tasa Tobin), los impuestos a los robots, el peaje de respaldo (impuesto al sol), las tasas verdes… – la genialidad de las cabezas pensantes no para con tal de exprimir cada vez más el mismo limón.

LA MUERTE Y LOS IMPUESTOS.

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LA MUERTE Y LOS IMPUESTOS.

La muerte y los impuestos

«*En este mundo no se puede estar seguro de nada, salvo de la muerte y de los impuestos«

Con la gran diferencia de que la primera sólo ocurre una vez en la vida mientras que los últimos se repiten, años tras año, inexorablemente.

Franklin la muerte y los impuestos
Franklin, político, pensador e inventor.

 

*Esta es una conocida cita atribuida al prolífico inventor y político estadounidense Benjamin Franklin («In this world nothing can be said to be certain, except death and taxes») en la que ponía de manifiesto la inevitabilidad de pagar impuestos del mismo modo que no se puede escapar de la muerte.

 

El significado real de la cita del americano seguramente va más allá, en el sentido de que es necesario pagar impuestos para que la sociedad pueda avanzar y ser más justa.

La asociación de los impuestos con la muerte, física o no, no es nueva.

El color NEGRO. Precisamente la ausencia total de color tiene mucho que ver con ambos términos en el imaginario popular. De hecho, existe un campo de estudio académico que trata de la psicología de los colores. De esta suerte, cada color transmite unas ideas y unas sensaciones relacionadas con nuestra percepción personal de hechos externos.

Por ejemplo, en nuestra cultura común, la muerte siempre se viste del tono más oscuro, el negro. El luto, los crespones, los coches fúnebres… todo nos lleva a ese color. Las obras de arte donde la muerte aparece, son más oscuras y propensas a la tristeza y la resignación. Incluso, cuando el fin de nuestros días se representa en su forma antropomórfica más conocida, el monstruo cadavérico de la guadaña, el tono negro domina.

De forma mucho más prosaica, cuando pensamos en esos modernos recaudadores de impuestos, los inspectores de hacienda, siempre nos viene a la imagen unos señores vestidos de negro de aspecto poco simpático.

En ambos casos y por motivos distintos, lo mejor es no hablar de todo ello y huir mientras se pueda, ¿no?

Para el más famoso y renombrado de los gánsteres de todos los tiempos, Al Capone, su fin no tuvo que ver directamente con todos sus crímenes y fechorías, que fueron muchos y variados, si no porque fue encarcelado por evasión de impuestos.

Para el creador de famoso Sindicato del Crimen de Chicago, ello representó su acabose, su muerte. Primero, como criminal convicto, y luego, ya libre, como individuo olvidado, enfermo y arruinado.

Y es que lo que los impuestos, a la postre, como te descuides un poco, pueden con todo y con todos. Porque tú puedes pasar de ellos, pero ellos nunca pasarán de ti. Tenlo muy presente: son como la muerte, siempre acaban por llegar.

Film Joe Black

En el largometraje «Conoces a Joe Black» – curioso nombre -, la muerte toma posesión de un cuerpo humano. Y cuando curiosamente termina por descubrir su identidad tapadera, lo hace como inspector de hacienda. ¡Qué indicado!

(Secuencia del diálogo entre Joe Black – la muerte -, Bill Parrish – el futuro difunto – y Drew – el malote del filme).

 

– Yo… 
– Joe, por favor. 
– Bill, permíteme. 
– … soy… 
– ¡No! 
… un inspector del Ministerio de Hacienda.

Drew, si decides poner a prueba la firmeza de mi decisión, te enfrentarás a un resultado que irá más allá de tu comprensión. No contarás los días, los meses, ni los años. Contarás los milenios en un lugar sin salida.

– ¿Quién se lo iba a imaginar? ¡Tú, agente de Hacienda!
– La muerte y los impuestos.

Aquí, en la vida real, la muerte y los impuestos están muy directamente mancomunados. Y son inseparables cuando el fisco llama a tu puerta en ese dolor doble que es el fallecimiento de un ser querido y la liquidación de la correspondiente dolorosa: el impuesto de sucesiones.

El consuelo de recibir una suculenta herencia se puede transformar en un calvario dependiendo de donde viva cada uno. Porque cuando se hereda, el beneficiario (o perjudicado, según se mire) puede salir muy escaldado.

La realidad es que el número de renuncias voluntarias a las herencias han crecido en nuestro país de forma muy importante. No en pocos casos, para poder hacerse cargo de la misma, más de uno ha tenido que pedir un crédito bancario ofreciendo como aval el bien heredado.

Es como cuando esperas tener un buen día, cálido, feliz y luminoso, y de repente, llega alguien y apaga la luz y todo queda a oscuras y frío. Literalmente te quedas tan helado como el fiambre reciente.

Impuesto de sucesiones
La Muerte y los Impuestos, dos realidades incómodas.

El impuesto de sucesiones es el más injusto e infame de todos. Pago del bien en vida del difunto y nuevo pago tras su deceso por parte de los herederos. De nuevo es la muerte y los impuestos.

Los impuestos, unos eternos compañeros de viaje.

Aunque la existencia de los impuestos pueda parece para muchos un hecho más bien reciente (el moderno sistema impositivo español arranca con la llegada de la democracia, con el flamante IRPF en 1978), lo cierto es que se trata de una realidad antiquísima.

En el Antiguo Egipto una de las principales funciones de los escribas era precisamente la recaudación de tributos. Los griegos y los romanos tenían sus propios sistemas, y durante la Edad Media, ser recaudador de impuestos estaba especialmente muy mal visto. Pero no únicamente en Occidente se cobraban, sino también en la antigua China y en otros países de Asía. En la América precolombina también existían sistemas de recaudación que tenían mucho que ver con el sojuzgamiento de los pueblos sometidos.

Tasas de todo tipo y condición, en forma de prestaciones personales, en especie de toda clase, el diezmo eclesiástico, los dinerarios, de guerra, por el derecho de paso, los aranceles aduaneros… y variopintos de toda calaña e imaginación: por dejarse la barba, por llevar sombrero, el reciente impuesto al sol… Todo es válido con tal de llenar las alforjas del fisco, cuya máquina recaudatoria nunca descansa.

Y aquí, en casa, con los impuestos, Spain is not different. Se trata de una realidad universal y cotidiana que se sienta todos los días a compartir nuestra mesa, como ese fulano gorrón y glotón que, sabiendo y opinando de todo, se pega la jartá sin poner un duro encima del tapete.

Leyes e impuestos
Las leyes y los sistemas impositivos siempre están renovándose y actualizándose.

Porque el hombre, desde su condición de ser racional, siempre ha ideado sistemas para recaudar impuestos y para castigar a los evasores, del mismo modo que también los más ricos han evitado el pagarlos. Nada nuevo bajo el sol.

Próxima entrada (17/06/2018):

LOS IMPUESTOS, UNA VERDAD INCÓMODA.

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HOUSE OF CARDS MADE IN SPAIN

House of Cards

Frank Underwood es quizá el prototipo del tipo perfecto dotado especialmente para la política.

El protagonista central de la serie de ficción de Netflix, «House of Cards» encarna la historia de un despiadado, cínico y manipulador político dispuesto a todo con tal de alcanzar el poder. Y todo, significa ABSOLUTAMENTE TODO.

Ya en la primera escena de la serie, tras el atropello del perro de su vecino, nuestro escurridizo y taimado personaje nos revela, a la cara y sin tapujos, un pragmatismo verdaderamente inquietante y premonitorio del leitmotiv central de su papel durante cada una de sus temporadas:

– «Hay dos tipos de dolor: el que te hace fuerte y el inútil, el que sólo te hace sufrir. Yo no tengo paciencia para las cosas inútiles.”

La fuerza de House of Cards es precisamente observar como en ocasiones el siempre peligroso Frank Underwood rompe la cuarta pared, ese muro imaginario que separa la escena central en movimiento del espectador pasivo que está presenciando tranquilamente la acción.

Maquinación y poderAsí, el inicialmente congresista demócrata, va haciendo breves paréntesis de unos pocos segundos y se dirige directamente a la cámara. Entonces, en un primer plano, nos va contando sus confidencias personales, esas dos caras de la misma moneda, como el dios Jano del siglo XXI.

De esta forma, haciendo partícipe de sus maquinaciones y artimañas al espectador (dónde se mofa, ridiculiza y desprecia a todo opositor y marioneta), es capaz de atraparlo y de llevarlo a su terreno, de colarlo dentro de la trama, y así escudriñar en lo peor de cada uno de nosotros.

Es la perpetua atracción del mal sobre el bien, del vertiginoso y seductor riesgo como oposición a la certeza aburrida, de la fascinación de la intriga palaciega contra el orden establecido, de la seducción de la erótica del poder versus la existencia inapetente.

En el matrimonio Underwood, compuesto por la dupla alfa formada por Frank y Claire (ésta última va creciendo a la par en ambición y en hipocresía según va madurando la serie) se ven reflejados aspectos de personajes históricos y ficticios de otras épocas, lo cual forma parte, sin duda, de su gran poder de atracción.

Figuras reales como Julio César, estratega y político manipulador o como Fernando II de Aragón, siempre calculador y que nunca daba puntada sin hilo. U otras ficticias como Macbeth, que representa la ambición desmedida a través de cualquier medio usando el mismo asesinato con sus propias manos, o el personaje más conocido de Maquiavelo, el Príncipe, para quien cualquier fin justificaba los medios empleados.

La política es el arte obsceno de mostrar dos caras de una misma realidad. Por un lado está la visible y la maquillada, la amable y la ética, en esa supuesta búsqueda del bien común para la mayor parte de los ciudadanos. Y por otro está la inconfesable, con la cruda realidad, el egoísmo, la traición y el cambio de bando al sol que más caliente.

Y es que está claro: para ser político hay que valer, tener agallas y un estómago de acero, tal como le pide Frank Underwood a su esposa Claire, la primera dama, cuando ya es presidente del país más poderoso del mundo.

También la realidad imita a la ficción en nuestra casa.

House of Cards made in Spain
La política es un juego: un castillo de naipes que puede caer en cualquier momento.

Aquí, en nuestro suelo patrio, hemos asistido hace escasos días a un espectáculo político digno de la serie estadounidense. Eso sí, sin tanto glamur, con escaso postín, bastante menos estilo y con mucha falta de gente guapa.

Los hechos consumados hace escasas horas son de sobra conocidos: un cambio de inquilino en el Palacio de la Moncloa y una mudanza exprés un tanto inesperada. Es como sí hubiera llegado de repente un cuco a parasitar el nido de otro pájaro.

En esta primera moción de censura con éxito de nuestra democracia, el mandamás del PSOE, el Sr. Pedro Sánchez ha podido por fin con su archienemigo del PP, el Sr. Mariano Rajoy. Linterna Verde vs. Siniestro o viceversa. ¡Quién sabe!

Una meta alcanzada no exenta de grandes dudas y que vaticina un resto de legislatura de lo más entretenida, vista la fragmentación del congreso de los diputados y todos los grandes problemas que crecen a modo de patata caliente.

El motivo origen de la presentación de la exitosa moción de censura fue la reciente condena por corrupción del PP por el manido caso Gürtel.

Una lacra que no ha dejado de perseguir al Sr. Rajoy desde hace tiempo y que al final ha podido con esa piel de elefante que le dijera tener, a modo de piropo, la canciller alemana Angela Merkel, por su gran resistencia a todos los envites soportados desde hace tiempo.

Tema de conversación y de entretenimiento en los platós informativos, pero también de debate y de gran preocupación a pie de calle entre la ciudadanía.

rajoy y sánchez
El poder y la política, un intercambio continuo de papeles temporales.

Sin ir más lejos, anoche durante una fresquita cena de terraza con unos buenos amigos, mi amiga Cristina andaba muy intranquila y pensativa por todo lo que iba o podía ocurrir a partir de ahora. Su rostro delataba un sincero nerviosismo y sus palabras transmitían un importante grado de incertidumbre.

«No te dejes engañar. – le dije – Habrá un cambio de discurso, claro que sí. Un tratamiento diferente de todos los importantes problemas por solucionar, por supuesto.  Un intento de ser distinto en todos los sentidos, incluidas las nuevas caras, faltaría menos. Pero al final, cuando alguien desde la barrera le toca bajar al centro de la plaza a torear, todo se ve bien diferente y el toro ya no parece ni tan manso ni tan pequeño. Cuando Felipe González llegó al poder en 1982, la situación pintaba bastos, pero la sociedad siguió el rumbo marcado y pocas cosas cambiaron radicalmente.»

– «¿Alguien piensa realmente que el motivo ganador de la triunfante moción de censura ha sido la condena judicial al PP por los casos de corrupción?»

No. El caso Gürtel es únicamente el motivo aparente, el casus belli (real en este caso), porque la realidad es bien otra. El Sr. Sánchez se ha limitado a hacer su trabajo, que no era otro que torpedear y desalojar al Sr. Rajoy del poder por los medios que fuera. Porque le han votado para esto y para eso está ahí, y si no cumple con el curro, pondrían más adelante a otro en su lugar o vendría alguien de otro lado para llevar a cabo el mismo encargo.

Estamos hablando sencillamente de política. Y política significa en el fondo alcanzar el poder a cualquier precio no importando los medios empleados, sean estos más o menos éticos o más o menos legales. El resto es totalmente secundario y pura apariencia.

Ahí tenemos el verdadero valor de esos escasos y valiosos escaños del PNV, que visto lo visto, son tan válidos para un roto como para un descosido.

Ayudaron al PP a conseguir la aprobación de los presupuestos y ahora, a los pocos días, han contabilizado en su contra para desalojarlo del poder. Eso sí, primero asegurándose los vascos la pasta, claro está. Y seguramente alguna inconfesable minucia más.

Una historia ya conocida en el pasado, pero con cambio de siglas. Porque pillos y sinvergüenzas, los hay en todos los lados. Y porque el resto, los tontos de siempre, aquí estamos para que nos manipulen y nos engañen con juegos de rol.

Porque EL PODER transforma al ser humano por fases. Cuando lo alcanza, lo hace creyendo en sus principios. Cuando está cómodo dentro de él, se corrompe. Y más tarde, cuando se perpetúa, se envilece.

Mientras nuestros dirigentes no cambien una ley electoral que chirría por los cuatro costados ni limiten el número de mandatos a dos, estaremos en manos de los de siempre.

Ya lo dijo el gran Groucho Marx: «Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros.»

O como afirma tranquilamente nuestro corrupto y viejo conocido Frank Underwood:

– «Hay muchas cosas sagradas a las que les tengo respeto, pero las reglas no están entre ellas.”

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EUROVISIÓN, LA LEYENDA NEGRA Y EL PEPINO.

Eurovisión 2018

Tras el enésimo sopapo que nos damos en la cita televisiva musical del año, «la cosa» da que pensar. Ha llegado el momento de ponerse las pilas.

Ya pasó la época de total indefensión por aquellas votaciones «amigas» entre países de la misma área geográfica, y eso que siempre se ha dicho, comentado y visto que los vecinos siempre son los que se llevan peor.

«Con todo el pescado vendido» entonces, incluso el cachondeo del personaje de Rodolfo Chikilicuatre – en un intento de trollear el festival –  estuvo hasta bien. ¡No somos nadie los españoles riéndonos de nosotros mismos!

Eurovisión 2008: «Baila el Chicky – Chicky» de Rodolfo Chikilicuatre.

Con un evento desprestigiado y a la deriva y bajo la presión del Grupo Big Five de Eurovisión*, el festival ha ido ganando en calidad y en prestigio, recuperando brillo y difusión durante los últimos certámenes celebrados. Pero aquí, en España, nadie de arriba parece haberse enterado. Porque ya se sabe: Spain is different.

*Los cinco países que más aportan económicamente a la Unión Europea de Radiodifusión – organizadora del certamen – y que por dicho motivo pasan directamente a la final. Son: Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España. Un sistema no exento de críticas, pero quien paga siempre manda y porque en este caso, el tamaño sí que importa.

Eso sí, sin perder nunca de vista la «pasta», con esa doble votación que sigue distorsionado los resultados y quien sabe sí detrás no hay una caterva de hackers liándola. Pero en la época de las consultas populares, no es raro ya que los tiros nos salgan por la culata.

España, con una actuación anacrónica, ñoña y sin el aliño eurovisivo necesario, ha tocado fondo y ha dado una imagen que realmente no nos merecemos ni como país ni como pueblo.

En el mundo de la imagen, de la tecnología, de los efectos especiales y de las reivindicaciones, sacamos al paredón universal del festival a nuestros compatriotas a pelear por un premio y un prestigio con una espada de madera.

Cierto que el sistema de elección ha sido popular, pero no es menos verdad que la parrilla dónde escoger era lo que era: si entras en un restaurante y te dan a elegir entre la caspa y la seborrea, lo mejor es largarse.

Pero lo peor de todo, sin duda, es la falta de promoción exterior, de preparación y de puesta en escena por parte de nuestra televisión pública. Porque Eurovisión es una plataforma mundial, un escaparate internacional que lo ven más de 200 millones de personas. Y no es un producto de consumo interno ni una verbena de barrio.

Portugal tranvía Lisboa
Portugal, un país cercano con grandes encantos, grandes y pequeños, que descubrir.

Por ejemplo, el trabajo del país anfitrión, Portugal, soberbio. Una gala perfecta, aprovechando la presentación de cada canción de la final para promocionar su valioso patrimonio turístico. Tanto y tan bien que te entraban ganas de ir a visitarles ya. Eso es y es para lo que sirve este festival: publicidad, promoción e imagen internacional, pero de la buena.

Con tantos intereses de por medio, ganar es realmente complicado, pero hacer un buen papel con una imagen actual y viva, no lo es tanto.

¿Por qué en España somos tan malos promocionándonos a nosotros mismos? ¿Por qué siempre nos falta rematar, llegar hasta el final? ¿Por qué siempre nos falta una correcta planificación y solemos empezar tarde? ¿Por qué no peleamos seriamente por lo nuestro? ¿Por qué no nos defendemos con opciones?

Un vistazo a nuestra historia: LA LEYENDA NEGRA.

La llamada Leyenda Negra no es realmente historia porque no se basa en hechos históricos. Es más bien una propaganda bien articulada de gran éxito que dura y perdura durante siglos, y que refleja una constante que sí forma parte de nuestra historia: nunca fuimos capaces de defender nuestros intereses más allá de las armas.

La Leyenda Negra
Un libro que desmonta nuestra Leyenda Negra.

En el siglo XVI, en el momento hegemónico hispánico, el mundo protestante – dominador de la propaganda y de la imprenta – sí que supo crear y explotar esa imagen oscurantista, religiosa y fanática que impregnó toda Europa contra el brazo ejecutor del Imperio.

Es el mundo del panfleto como medio propagandístico no exento de exageraciones, distorsiones y de manipulaciones con un fin muy claro: crear un estado de opinión, un imaginario popular contra el enemigo común: nosotros.

¿Y qué se hizo aquí para contrarrestar esa campaña? Realmente muy poco, y lo que se intentó fue mal resuelto, torpe y supuso un gran fracaso, de tal modo que incluso le dimos crédito intentando combatirla.

Una historia que nunca parece terminar.

A pesar de que la investigación histórica rigurosa ha derribado muchos mitos y tópicos, nuestra Leyenda Negra perdura en el imaginario mundial. La imagen negativa de España sigue estando ahí y nosotros, los españoles, seguimos teniendo esa actitud derrotista y de complejo de inferioridad que tanto nos caracteriza y nos lastra.

En una época tal convulsa como el paso de la Edad Media a la Era Moderna, ni fuimos ni más ni menos crueles, fanáticos y religiosos que otros pueblos de Europa.

La hipocresía siempre ha sido una constante de nuestros enemigos históricos, especialmente de los ingleses, como esa forma de disimular y ocultar sus faltas y defectos con los errores y hechos desafortunados de otros. Es decir, de los nuestros.

Publiée par José A. Cantarero sur mercredi 18 septembre 2013

 

Un botón de muestra de como aún perdura, en parte, nuestra Leyenda Negra en el imaginario europeo y esa falta de capacidad tan nuestra de defendernos.

Tras la gran crisis del 2007-2008, España fue incluida dentro de los países denominados PIGS (cerdos), precisamente por algunos medios de comunicación de habla inglesa.

Se puede pensar en un término ocurrente y espontáneo, pero no fue así. Fue un acto deliberado de propaganda, que disparó nuestra prima de riesgo, y fue una forma de desestabilizar nuestro país con la finalidad de desviar la atención sobre los problemas domésticos de otros, formando un muro de contención.

Y lo peor de todo fue como esa calumnia y difamación caló rápidamente entre la sociedad de esos países y empezaron a aparecer los fantasmas del pasado.

Otro caso también bastante reciente e ilustrativo fue lo ocurrido durante el mes de mayo del 2011 con la llamada «crisis del pepino español». Sin las pruebas y los contra análisis obligatorios, se acusó falsamente a los productores nacionales de ser los responsables de la puesta en el mercado de un producto contaminado con una peligrosa cepa bacteriana intestinal, la cual había causado ya varias muertes.

Sí bien aquí se actuó de forma rápida gracias a los protocolos establecidos y dentro del marco de la Unión Europea, la ligereza de acusar gratuitamente de todos los males a los de siempre, denuncia cierta aversión que subyace en el subconsciente de nuestros socios de más allá de los Pirineos.

Luego, tenemos el caso dieselgate, de los motores trucados de Volkswagen, pero claro, no es lo mismo.

Ahora exactamente 100 años, se nos colgó el sambenito de la gigantesca infección vírica mortal que mató a más personas – incluso a animales – que las dos guerras mundiales: es la conocida comúnmente como gripe española. Mató entre 50 y 100 millones de personas. Siendo localizado el paciente 0 en Estados Unidos, para cuando llegó a España, ya había miles de víctimas en otros países. Pero lleva nuestro nombre. En fin.

No sabemos ni vendernos ni defendernos.

En muchos casos tenemos de entrada un gran producto. En otros, gastamos ingentes cantidades de tiempo y de dinero en crear y fabricar artículos de gran calidad. En ocasiones (pocas) inventamos y participamos de patentes relevantes. Tenemos la capacidad y el ingenio de hacer bien todo el proceso… excepto rematar la faena, porque llegado el momento de la verdad, pecamos de cutres.

 

Estrategia.
Es básico tener una estrategia comercial a largo plazo.

Pensando que nuestro producto se venderá solo y que literalmente nos lo quitarán de las manos, no somos capaces de planificar una buena estrategia comercial e invertir en el proceso de la venta.

Un material promocional inexistente o escaso, una baja presencia en internet, una participación en ferias con escasos metros y en stands apiñados, unos comerciales mal preparados y poco cualificados, escaso dominio de idiomas… Pensemos por un momento en el conocido caso del aceite español comercializado por los italianos.

Con una gran estrategia promocional y publicitaria a largo plazo de nuestros productos y marcas, con una buena contrapropaganda rigurosa para poner negro sobre blanco nuestro pasado histórico, con una potente presencia en los organismos decisorios internacionales, incluso con una gran difusión de un truño de canción como la presentada en Eurovisión 2018, los resultados siempre serán mejores.

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POLÍTICA, TITULITIS Y POSTUREO.

postureo

Tras el reciente y bochornoso descarrilamiento de la política de la melena rubia, debemos de tener varios puntos muy claros: a como está el pescado, quien lo vende y lo podrido que está.

Me remito a la confidencia reveladora de un conocido y experimentado político de la escena granadina:

«Amigo, no lo dudes: los del otro partido son meros adversarios a los que te enfrentas cada cuatro años, porque los enemigos, los verdaderos, los tienes dentro de tu casa.»

«Son aquellos con los que convives, te sientas en la misma mesa y compartes gran parte de tu existencia durante todo el año. Pero también son todos esos que, sin reparar en traiciones y cambiando de bando según sople el aire, luchan sórdidamente por el poder y por el control de las personas y de sus voluntades.»

«Porque ser político y a la vez honesto, es realmente muy difícil.»

política y traición
En política ten especialmente cuidado con tus «amigos»: vigila bien tus espaldas.

Aquí, el que más y el que menos, sí ha tenido el cuajo para aguantar, ha sufrido el zarpazo de sus compañeros de siglas.

Hace pocas semanas, en el trayecto de vuelta del AVE entre Madrid y Alicante, tuve como acompañantes, compartiendo coche, a los conocidos políticos Josep Borrell y Eduardo Zaplana.

La conversación entre antiguos y agrios adversarios en la arena de los escenarios públicos, nada tenía que ver ni sospechar al menos sobre la aparente buena relación entre ambos. ¿Por qué no? Saludo afectuoso, amabilidad, sonrisas y chascarrillos en la comodidad y relax que permite ese maravilloso invento que es el tren. Y porqué negarlo, también por el hecho de tener la vida resuelta por la obra y gracia del sufrido pueblo español.

Retrospectivamente, seguro que el Sr. Borrell lo tuvo bastante más crudo y tempestuoso cuando los suyos le hicieron el vacío y un traje a medida en su corto periplo como jefe de su partido, cuando las bases lo escogieron (sin permiso del aparato político) para enderezar la nave a la deriva. Mala jugada y peor ejemplo en ese paripé democrático que fueron (y son) las primarias.

romanosRoma nunca paga a traidores.

A nuestra política madrileña del caso, simplemente la han pillado con el carrito del helado.  Apostó fuerte y quiso sobresalir, quizá destacar demasiado, escalar rápidamente… pero se topó con los suyos, con todos aquellos de la vieja guardia que se sentían traicionados. Porque hacer limpieza dentro de casa, cuando la roña añeja forma ya parte del mobiliario, es muy difícil.

Que haya falseado su CV (sin necesidad alguna), está mal, siendo esta una práctica bastante común sí analizamos cuatro perfiles de conocidos en nuestras redes sociales, especialmente en Linkedin. Creo que los expertos llaman a esta técnica «trabajar y edulcorar el perfil».

Que haya robado en un comercio, es bastante peor, pero que tire la primera piedra el que esté completamente libre de pecado, del tipo que sea.

De lo malo, siempre está lo peor.

Tanto lo uno como lo otro está mal, y no es justificable, pero el mensaje bien alto y claro que hemos recibido es saber de que está hecha esa calaña que literalmente la han echado al pie de los caballos, en un acto de postrera venganza. ¡Vaya con el fuego amigo! ¿Y éstos son los que nos pretenden seguir gobernando en el futuro?

Todo un montaje propio de una serie de ficción como Juego de Tronos. Pero eso sí, sin sangre borbotando a raudales y poniéndolo todo perdido, que acabar físicamente con el adversario político está muy mal visto en estos tiempos.

Lo malo de todo esto es que, mirando hacia un lado y hacia el otro, no hay nada nuevo bajo el sol: tenemos a la vieja política a la que le cuesta horrores modernizarse, y a la nueva que cada vez se parece más a la antigua.

la nada política
La mentira, la imagen montada a medida y la nada, son un arma de doble filo. Cuídate.

Cuando la fuerza de la imagen lo es TODO… o eso parece.

Quien acuñó el término POSTUREO ciertamente acertó de pleno. En un mundo dominado por la fluidez y la amplificación de la imagen gracias a la tecnología, el «parecer ser» prima sobre «lo que realmente se es.» O al menos eso intenta.

Tener públicamente una actitud artificiosa, bien por conveniencia, bien por una búsqueda de autoestima o por simple presunción, es lo más habitual.

Terreno exclusivo no hace mucho tiempo de famosos y de personajes públicos, hoy ese poder y esa capacidad están al alcance de cualquiera, especialmente cuando cada uno de nosotros, a título personal, tiene la facultad de describirse así mismo.

Y es entonces cuando se mezcla la verdad con la mentira y, en muchas ocasiones, con el deseo. Porque en la red, en la distancia, se puede ser ese que deseas realmente ser.

Hurgando entre las redes sociales más utilizadas, podemos comprobar cómo el efecto Cifuentes no es ajeno a personas mucho más cercanas a nosotros.

De un buen amigo, próximo e intimo, me enteré por la red que había trabajado en una conocida entidad deportiva y que además había sido universitario. Y yo, tras tantos años de amistad, ni me había enterado. ¿Caso de modestia por su parte o de torpeza de la mía?

A nivel profesional, entré en el perfil de uno de mis compañeros de trabajo, uno de los más recientes. Estando mesa con mesa, me sorprendió una serie de aptitudes que decía poseer y que, de momento, curiosamente permanecían ocultas desde hace meses. Supongo que estaba ante otro caso de modestia.

Ante mi pregunta de como había confeccionado su perfil profesional, tranquilamente me indicó que había seguido los consejos de un amigo para montar una imagen laboral ganadora: una buena foto profesional con una corbata que nunca se pone y adornando su CV con ese tipo de aptitudes generalistas que tanto agradan a los reclutadores.

O como ocurre en el caso cada vez más habitual de basar nuestras elecciones en las opiniones dejadas en la red de gente que no conocemos, como cuando decidimos ir a comer o no a un restaurante determinado.

dominar la tecnología.
Conocer y dominar la tecnología forma parte del entorno y del presente. Hazlo bien.

Para una empresa de servicios ya es tan importante o más tener en nómina un buen milenial digital, que le promocione y le posicione bien en la red, como esmerarse en prestar un correcto servicio buscando la perfección y la excelencia. De ahí imagino viene la coletilla que aparece en algunos sitios web que destaca «opiniones basadas en comentarios reales». No diremos más.

Al final, como en todo, la culpa no es de la tecnología si no del uso que le damos, de nuestras intenciones y de lo que buscamos transmitir gracias a ella. Y cuando la verdad llega poderosa martillando la mentira, también la amplificación de la vergüenza es instantánea, gigantesca y demoledora.

Y si no, que se lo digan a la política descabezada sin piedad.

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LAS GENERACIONES: DEL PASO DE LOS NÚMERO A LAS LETRAS.

generaciones

No hace tanto tiempo que se etiquetaba las diferentes generaciones según las décadas. Meros guarismos de dos cifras al servicio de esa manía que tenemos los humanos de clasificar todo buscando un cierto orden dentro de nuestro caos.

De esta forma, se hablaba de la década de los 60, de aquella otra de los 70, más tarde de los 80, 90… Ahora que somos más cool, estudiosos y reflexivos, la tendencia es clasificar las mismas con letras.

Está claro que nada es finalmente inamovible a los cambios, y más en estos tiempos.

Así, escapamos libre y sabiamente del corsé que suponen los números redondos, que como tales quedan muy ilustrativos, pero no dejan de intentar ser meros cercados que intentan poner puertas al mar, cuando generalizar sobre este asunto es tan problemático que no existe una unanimidad total, incluso entre los expertos*

*La mayor parte de las clasificaciones toman como base estudios americanos y europeos sin más. Por este motivo, hemos aplicado para España un ligero efecto retardo de unos cinco años, como forma de adaptar los números a ese nuestro retraso habitual con relación a los países más avanzados, especialmente en los periodos más antiguos.

Poner barreras físicas o invisibles a modo de muro separador es imposible, pero por algún lado hay que empezar, aunque sea únicamente por permitir el debate y la discusión entre nosotros.

Cada generación posterior es un fruto maduro de su inmediatamente anterior, y ésta a su vez será la madre y semilla de la venidera, y son tales sus matices compartidos y su mutua dependencia entre todas ellas que, separar utilizando límites, sería una tarea baldía a la par que injusta.

En todo caso, correremos el riesgo y el atrevimiento de hacer nuestra propia clasificación y aporte individual según nuestra propia apreciación, a sabiendas de la existencia de estos límites imperfectos y de la libre interpretación de cada cual, según sea su mentalidad y su propia experiencia.

Porque participar significa ser visible, poder equivocarse y crecer en la diversidad de la discusión.

MY GENERATION

Y TÚ, ¿A QUÉ GENERACIÓN PERTENECES?

CUANDO PERTENECES A LA GENERACIÓN «i»

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CUANDO PERTENECES A LA GENERACIÓN «i»

entre generaciones

Hay circunstancias y hechos, grandes o pequeños, importantes o prescindibles, buenos o malos… en los que el azar lo es todo y absolutamente nada depende de nosotros mismos.

La denominada Generación Grandiosa, todos aquellos que nacieron a principios del siglo XX, no sospechaban que tras el fulgor y la dicha de los felices años 20, que no parecía tener fin, todo se derrumbaría estrepitosamente.

Sufrieron la Gran Depresión, el auge de los movimientos totalitarios, de la discriminación y del racismo, y finalmente la Segunda Guerra Mundial, con todas sus secuelas y consecuencias. Lucharon y trabajaron en equipo convencidos de su destino en el mundo que les había tocado vivir y pensaron que cualquier momento pasado siempre fue mejor.

La siguiente generación fue la llamada Silenciosa. Gentes que sufrieron los momentos más dramáticos de la historia contemporánea, especialmente durante su infancia y adolescencia, donde fueron adoctrinados, educados y controlados bajo el poder de los Estados para su propio beneficio. Se les enseñó a obedecer, a conformarse y a callar las injusticias. De ahí les viene dado el nombre: bastante tenían con sobrevivir.

Aquí en España, en un país atrasado, analfabeto, agrícola y caciquil, tanto una generación como la otra se funden en un momento triste y totalmente injusto para nuestros mayores, con una guerra fratricida de por medio, dónde lo peor fue una larga posguerra bajo el yugo del poder impuesto de una mitad sobre la otra.

dados
¿La fuerza del destino o simplemente el azar que decide nuestro punto de partida?

Quien tuvo el infortunio de nacer en un lugar y en una época equivocados y cuando se tiene la sensación de que Dios juega a los dados, ¿se le puede llamar destino o sencillamente mala suerte?

La Generación «Babyboom»: lista para pagar los platos rotos.

Yo soy hijo de aquellas generaciones. Soy lo que se ha dado en llamar un «babyboomer», y mi año de nacimiento, 1964, marca el récord de neonatos en España con casi 700.000 individuos.

Bajo la dictadura, que empezaba a relajarse y abrirse al mundo gracias a las divisas, mi numerosa generación ha vivido mucho mejor bajo ese paraguas que ha representado una paz duradera (dentro de poco cumpliremos 80 años sin guerras) y los constantes avances científicos.

Sanidad y educación universales, agua corriente, vestido, electrodomésticos y una nevera siempre llena. «Cosas» que ahora, por comunes, ni valoramos ni nosotros ni muchos menos nuestros sucesores.

platos rotos
¿Quién va a pagar los platos rotos entre generaciones? Tiempo al tiempo.

Pero se avecinan curvas muy pronunciadas para dentro de pocos años, y una nueva situación injusta se avecina, del mismo modo que lo fue para nuestras generaciones precedentes.

Nosotros, los nacidos bajo la descrita etapa del «Babyboom» representamos el núcleo duro de aquellos que estamos manteniendo mayoritariamente el llamado Estado del Bienestar, gracias a nuestro número, gran experiencia, empleos fijos mejor remunerados y con las cotizaciones más altas.

En estos momentos, en abril de 2018, España supera los 8,7 millones de pensionistas (el número de pensiones asciende a más de 9,6 millones, por el efecto de percibir más de una pensión), y se espera que para el 2030 se sumen más de 3 millones adicionales de jubilados entre altas y bajas, lo cual representará un incremento porcentual de casi el 35%.

Serán pensiones con bases de cotización altas y longevas versus los nuevos empleados con salarios más bajos y peores aportaciones al sistema. Se aproxima pues LA TORMENTA PERFECTA.

Muchos estudios, pero especialmente el sentido común, nos advierten como será mía esa nueva generación penalizada y castigada precisamente por su éxito, su número y su mayor longevidad.

Será injustamente tratada por el sistema al cual han contribuido de forma decisiva, y ya se encargarán los de arriba, de hacer ver a nuestros sucesores más jóvenes como seremos parte del problema a solucionar. No digo nada más.

 

Fundamentos del Estado del Bienestar.
El Estado del Bienestar: un logro y un bien común por el que luchar y mantener intacto.

Los «babyboomers» serán doblemente castigados, con el retraso de la edad de jubilación y con pensiones inferiores, que en algunos casos serán de subsistencia.

Gente indefensa en muchos casos que han creado generaciones mejor formadas y con un amplio abanico de posibilidades, pero con descendientes mal criados y sobre protegidos, alienados y siempre aburridos por el efecto que produce el exceso de tener de más de lo que se necesita. Con un escaso sentido del sacrificio, desagradecidos y una preocupante falta de respeto por sus mayores y sus logros. Culpa nuestra también.

Cuando perteneces a la Generación «i»: i de IDIOTAS. 

También se admite imbécil, por supuesto. Mejor que «babyboomers», que con la edad que empezamos a tener, parece totalmente demodé y de mal gusto.

Visto lo visto y viendo la que se nos espera, bien valdría la pena de tomar conciencia de todo lo que se nos viene encima. Y lo que está meridianamente claro es que únicamente nosotros seremos capaces de revertir, al menos en parte, ese sombrío futuro sí empezamos a ponernos en marcha ahora.

Y esos primeros y recientes movimientos sociales por parte de los jubilados actuales, nos pueden mostrar el camino a seguir.

Tomar conciencia y aprender también de nuestros hijos, de lo qué hacen y del cómo lo hacen, de sus valores y de lo que piensan. Ellos han asimilado la revolución tecnológica y tienen una visión totalmente distinta y más amplia que muchos de nosotros.

Prefieren las experiencias vitales que a las ataduras de toda una vida, independientemente del tipo que estas sean. Desean centrarse en el compromiso con ellos mismos y en sus propias metas que en los objetivos de los demás.

Mucho mejor trabajar lo suficiente para vivir que estar dedicando toda una vida al trabajo y la fidelidad, muchas veces no correspondida. Cambiar de empresa y de oficio no les preocupa, pero sí disfrutar el día a día con sus parejas, amigos y familias.

Viajar, conocer gente, sacar partido del mundo digital a tope, compartir experiencias y evitar los compromisos que puedan restringir su libertad en su futuro, tales como el matrimonio, las hipotecas, e incluso los hijos.

Tener un sentido de pertenencia distinto al nuestro, con una separación muy clara entre las obligaciones (las mínimas) y los derechos (muchos), centrándose en el medioambiente y en la vida sana. Y golpeando ahí bien bajo, a través del mundo digital, todo aquello que no les agrada y que desean cambiar impacientemente (desde nuestro punto de vista) de forma rápida y ya.

¿SON ELLOS LOS EQUIVOCADOS O LO SOMOS NOSOTROS?

Buena pregunta y mejor respuesta para quien la pueda tener ahí a mano.

Personalmente pienso que las nuevas generaciones, nuestros propios hijos, nos tienen que enseñar muchas cosas, y no únicamente ponernos al día a nivel tecnológico, sino en ayudarnos a comprender cómo debemos de cambiar algunos aspectos de nuestras vidas y mudar algunos valores que creíamos inamovibles.

Ser Millennial
Aprender entre diferentes generaciones es una riqueza inmensa al alcance de la mano.

La tentación de nuestra generación es tener un exceso de responsabilidad, de fidelidad y de sacrificio que nos empeñamos en transmitir a nuestros sucesores, incluso cuando ya están bien creciditos, cuando ya tenemos poco que hacer y sí más bien que mucho que perder.

Porque sinceramente, nuestros hijos son nuestros pero no nos pertenecen. A partir de un momento hay que dejarlos volar, porque su vida les pertenece a ellos y a nadie más.

LAS GENERACIONES: DEL PASO DE LOS NÚMEROS A LAS LETRAS.

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Y TÚ, ¿A QUÉ GENERACIÓN PERTENECES?

generaciones

Generacionalmente hablando, nos topamos con dos nuevos aspectos revolucionarios, no por violentos, sino por novedosos.

El PRIMERO tiene que ver con la fortuna de nuestra mayor longevidad. Esta realidad nos lleva a la convivencia de hasta cinco (o seis) generaciones distintas al mismo tiempo.

De este modo, estamos ante un fenómeno enriquecedor sin parangón nunca visto y que realmente no es bien aprovechado. Son de esas cosas que por el hecho de tenerlas ahí siempre a mano, no las ponemos en valor. Una lástima.

El SEGUNDO es fruto de la revolución tecnológica. Y es que por una vez en nuestra larga historia, las nuevas generaciones tienen cosas que enseñar a las anteriores.

Tradicionalmente los hijos habían aprendido generacionalmente de sus padres. Era el traspaso vertical, de arriba hacia abajo, de unos valores y de unos conocimientos siguiendo un orden vital cronológico.

Ahora, no pocos millenials enseñan a los babyboomers a moverse al menos dignamente a través de las nuevas tecnologías, siendo en muchos casos sus mentores y sus jefes. No se trata tan solo de ese tipo de chorradas de enseñar a programar un aparato electrónico, por ejemplo, sino de una forzosa y conveniente actualización para no perder el tren de este apasionante y estresante siglo XXI.

Asumiendo el riesgo y la discrepancia, presentamos la siguiente clasificación cronológica.

A. La Generación «S», la Silenciosa.

Imagen muy ilustrativa de la Generación Silenciosa.

Para todos aquellos nacidos antes de 1950 y que en la actualidad tienen más de 69 años. Representan a todos nuestros mayores a los que les tocó la (mala) suerte de vivir los años de plomo, miseria y privaciones de todo tipo.

Sin poder de decisión sobre su futuro, se vieron manipulados y envueltos en conflictos sangrientos, fuertes depresiones y fueron férreamente controlados por el poder y la propaganda.

Sencilla y llanamente tuvieron que aprender a sobrevivir.

Sufrieron una educación rigurosa, donde la religión aún mantenía su control docente y social y donde la mujer era predestinada a un ocupar un segundo plano en un entorno eminentemente machista, discriminatorio y patriarcal.

Generación que anteponía el deber al placer y el ahorro al gasto, siguiendo la fábula de la hormiga y de la cigarra. Obedientes y resignados.

Ellos son los responsables y los sacrificados para que todos nosotros estemos aquí. Bien por ellos.

B. La Generación «B», la de los denominados Babyboomers (1950-1968).

Los Babyboomers, una generación muy numerosa.

Representa a todos los que, en el momento de esta publicación, tienen entre 50 y 68 años. Se trata de la generación que desató un repunte de la natalidad tras la Segunda Guerra Mundial, o aquí en casa, tras la Guerra Civil, con aquellas familias numerosas que hicieron crecer la población de todos los países occidentales, incluido el nuestro.

Se caracterizan por una vida cualitativamente mejor a la de sus antecesores gracias a los periodos de paz y a los avances científicos. Fueron la lanzadera hacia una época aperturista y de modernización de la sociedad, dónde el individuo quería tomar la palabra sobre su propio futuro.

La mujer empieza a incorporarse al mundo laboral y muy lentamente va perdiendo esa dependencia económica de antaño, sí bien queda mucho por hacer.

Gente fiel a sus ideas y principios, comprometidos con la familia y con tendencia a trabajar en la misma empresa durante toda su vida laboral.

1950-1970, un cambio radical en el mundo musical.

Actualmente siguen siendo el sustento básico de lo que se ha dado en llamar «el estado del bienestar».

Existen además dos subgrupos, con grandes diferencias entre ellos, dependiendo del país, y en nuestro caso, incluso de la región española de la que estemos hablando:

B. 1. Los «Older Boomers» (1950-1958, personas entre los 60 y 68 años)

B. 2. Los «Younger Boomers» (1959-1968, personas entre los 50 y 59 años)

En España se trata de la generación de la Transición.

C.- La Generación X (1969-1982)

Generación X
La Generación X, representa el paso del mundo analógico al digital..

Son en muchos casos los hermanos pequeños de los babyboomers, de los que aprendieron muchas cosas. Tienen en la actualidad entre 36 y 49 años.

Crecieron y se desarrollaron ya en democracia y son la generación más tolerante, a caballo entre el mundo analógico y la aparición de la era digital.

Impulsaron el valor por el ocio, las salidas con los amigos, la lectura y los conciertos musicales. Un equilibrio sano entre el trabajo, la familia y el esparcimiento.

Empezaron a tener una formación académica más completa, con un acceso a los estudios universitarios mucho mayor que sus predecesores.

La incorporación laboral de la mujer es mucho más intensa, como una forma de compartir los gastos de casa y de buscar su propia valía e independencia.

Generación activista y más comprometida, ya forma parte plenamente del relevo generacional de nuestra sociedad que se enfrenta a grandes e inquietantes retos.

Quizá se trate de la generación mejor formada y preparada de la historia plenamente incorporada en el mercado laboral.

D.- La Generación Y (Millennials, 1983-2000)

La Generación Y, los Millennials, altamente preparados y cualificados.

La primera hornada nacida y criada en el mundo digital. Curiosamente, en muchas ocasiones, son esos hijos únicos de aquellas familias numerosas que representan los babybbomers. Cuentan en la actualidad entre 18 y 35 años.

Se adaptan perfectamente a la tecnología y son asiduos a las redes sociales. Han visto a sus padres trabajar duramente, por lo que valoran más su tiempo y el tener experiencias vitales que un trabajo dependiente, del que no les importa cambiar para seguir creciendo personalmente buscando flexibilidad y reconocimiento.

Generación muy formada, con acceso múltiple a una educación más completa y variada, que empieza a dominar los idiomas y que quiere cambiar el mundo, porque aún teniendo casi de todo, no les emociona especialmente.

Consumista y con acceso a ese gran mercado natural para ellos que representa internet, como sí la red de redes siempre hubiera estado ahí.

A diferencia de las generaciones precedentes, sus tiempos a la incorporación a la vida adulta independiente se alargan, conviviendo largamente en casa de sus padres.

E.- La Generación Z (Post-Millennials, 2001…)

La Generación Z (Post-Millennials), llegan los hijos de la Revolución Tecnológica.

Todos aquellos menores de 18 años y que aún no se han incorporado al mundo laboral y que están formándose permanentemente.

Son hijos directos de la era digital «full equip» y se mueven como peces en el agua en las redes sociales. Su vida se mueve en torno a la tecnología, sin la cual no pueden vivir.

Tremendamente creativos e independientes y muy participativos online. Estudian, leen, aprenden y son visibles permanentemente en internet, utilizando multitud de plataformas distintas.

Activistas, exigentes y críticos- hasta el punto de ser un poco la generación de los «siempre ofendidos» – preocupados por el medio ambiente, el aspecto personal y la vida sana.

Generaciones Y+Z siempre en movimiento y con gran visibilidad en las redes sociales.

Son desbordantes, sorprendentes y difíciles de seguir, porque son pequeños pero muy veloces y rápidos adaptándose a los cambios.

Estamos hablando de los primeros nativos digitales al 100%.

Junto con los «millenials», están llamados a cambiar profundamente el mundo tal como lo conocemos en la actualidad. Por lo tanto, los más mayores, tenemos que estar preparados para enseñarles, pero también para aprender y asimilar otros valores que nos llegan por los cuatro costados.

Y sí queremos avanzar un poco más, hay autores que ya hablan de la generación Alfa, que aglutina a todos aquellos nacidos a partir del 2010 y que serán nativos de la incipiente inteligencia artificial.

Generación ALFA.
Otro modelo de clasificación tan válido como otro, con la nueva Generación ALFA.

Y es que el mundo, con todos los que estamos dentro y sin poder bajarnos de él, va a tal velocidad que nadie, absolutamente nadie, se atreve a predecir un futuro que cambia cada vez más rápido y que es menos asimilable para una gran parte de nosotros.

MY GENERATION.

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MY GENERATION

The Who

Cuando Pete Townshend, compositor y miembro de famoso grupo británico de rock The Who compuso el hit «My Generation», allá por el muy ya lejano año de 1965, intentó marcar una clara diferencia entre su generación y la inmediatamente precedente.

Era de facto, por un lado, una declaración deliberada de rebeldía juvenil, un himno reiterativo que ha perdurado en el tiempo y cuyo trasfondo era una enrabietada queja por la incomprensión sufrida por parte de sus mayores inmediatos. Y por el otro, la necesidad de encontrar esa misma generación su lugar en un mundo que no era precisamente de su agrado y que les creaba una gran inseguridad y ansiedad.

Reflejo de ello es la conocida frase «I hope I die before I get old», espero morir antes de envejecer.

Un fuerte contraste entre nuestra juventud de la época y la del resto de la Europa democrática. Aquí todo se movía de una forma mucho más lenta y pausada, con esa falta de libertad con un mantenimiento artificioso de unos valores desfasados y moribundos con un inequívoco sabor a rancio.

Así, sí bien a Juan le encantaba esta canción, más por su ritmo que por una letra que no entendía en aquel momento, la ruptura de su generación con la de sus padres no fue tal como predijeron los Who. Fue casi más bien una continuidad con matices y un cambio mucho menos traumático que allende los Pirineos. Pero al fin y al cabo representó una metamorfosis lenta, imparable y duradera que nos sigue marcando ahora desde entonces.

Hace hoy poco más de un año, Juan acudió puntualmente a esa cita periódica de la quinta del instituto, aquella ya lejana promoción del 78/79*, marcada por la plena efervescencia democrática en una época de grandes cambios, para intentar dejar atrás rápidamente el postfranquismo buscando descaradamente nuestra identidad europea, una forma de recuperar el tiempo perdido.

*Son los nacidos en 1964, por cierto considerada la mejor añada del vino de Rioja del siglo XX, ¿es sólo pura coincidencia?

Con aquellos 13 o 14 años de entonces – nada que ver con lo de ahora – algunos afortunados, que no todos como sucede en la actualidad, dieron el salto desde la entonces enseñanza básica obligatoria (EGB) a la secundaria (BUP), en un afán y deseo de sus padres en que sus vástagos alcanzaran esa formación que ellos no tuvieron en la esperanza de lograr una vida mejor y menos dependiente de los caprichos del mundo laboral.

Instituto ibi
Antiguo Instituto de Bachillerato Fray Ignacio Barrachina de Ibi y su aspecto de chalé.

Muchos de aquella generación fueron los primeros de su familia en lograr cursar los estudios de bachillerato, logrando en algunos casos alcanzar incluso aquella gran meta que era entrar en la universidad.

Y así, algunos privilegiados dieron el salto, entre ellos nuestro amigo Juan, que recuerda aquella etapa como una de las mejores y más fascinantes de su vida.

Durante la misma, conoció lo que suponía el subidón de las hormonas durante esa decisiva fase de la existencia que es la adolescencia y que nos marcó a todos para siempre. Y Juan descubrió, entre otros haberes, la apetencia irrefrenable hacia esas compañeras de clase, «las chicas» que de pronto empezaba a mirar con otros ojos.

Y es que la imaginación, con esa carga de ingenuidad y de instintos propios de la edad, lo es todo y provoca una sensación irrepetible. Una auténtica gozada nostálgica contemplada hoy desde el púlpito de la experiencia acumulada tras el paso de los años.

Allí Juan se reencontró con viejos amigos, con aquellas buenas personas que habían formado parte de su vida conformando un grupo heterogéneo de gente de diferentes procedencias, gustos y metas.

También recordó a otros compañeros olvidados, debido al paso del tiempo y la absorbente rutina diaria, y a otros muchos que únicamente recordaba fugazmente. Por entonces, las clases eran más numerosas y ya el fracaso escolar era abundante, por lo que las entradas y salidas eran una constante.

Y por supuesto, volvió a estar con algunas de aquellas chicas, esas diosas tan voluptuosas e inalcanzables entonces, centro de atención general en clase, y que eran ahora mucho más accesibles, cercanas y humanas.

Y es que nuestra relación con el tiempo, cuando le has dado la vuelta al jamón de la vida y empiezan a quedarte menos chuches en tu bolsa vital, hace que tu percepción de las cosas, de las situaciones y de las personas cambie, y mucho.

Juan observaba como su generación había evolucionado durante todos estos años y como la vida había tratado a cada uno de sus miembros de forma distinta. Pero por lo general, todos estaban bien.

discoteca
La época dorada de la música disco, con su inconfundible bola central de espejos.

Lo importante es que estaba allí, compartiendo el momento y esas ya batallitas con una puesta al día a todo gas, no con sin alguna que otra sorpresa y confesión inesperada. Porque al fin y al cabo, no cualquier tiempo pasado fue siempre mejor.

Comprendieron entre todos como su microcosmos había cambiado de forma ostensible con el devenir de los años. Ahora sus propios hijos eran aquellos adolescentes que venían empujando pidiendo paso, no con un pan debajo del brazo, sino con la insospechada fuerza de su era, la digital.

Llegaron al entendimiento de como su relación con ellos era muy distinta a la que habían tenido con sus padres, aquellas personas abnegadas, pero por lo general mucho más distantes que en estos tiempos, marcados quizá por un exceso de proteccionismo y demasiadas posesiones materiales.

También observaron como había desaparecido esa barrera invisible que existía entre los nativos y los foráneos, entre los que venían de los colegios privados y los públicos, entre els xics del poble y el resto. Realmente nunca hubo problemas de convivencia, pero sí un sentido de pertenencia y de afirmación entre dos bandos condenados a entenderse y a enriquecerse en el tiempo.

Una época marcada por la música disco y las inolvidables discotecas, el universo «pasota» y los primeros cigarrillos y algún que otro porro, de los pantalones vaqueros Lewis 501, de la revista ñoña Super Pop y de aquellas primeras y exclusivas motocicletas «Puch Cobra».

Y esta reunión le vino especialmente bien a Juan, en un momento especialmente delicado, cuando sufrió una cura de realidad en su particular día de la infamia, esa experiencia que todos tenemos o tendremos en algún momento de nuestras vidas y que nos pondrá blanco sobre negro sobre lo que realmente es importante y lo que no lo es.

Sí se aprovecha bien la experiencia, tras una cerrada y brusca curva de aprendizaje, se puede extender una larga y tranquila recta llena de tranquilidad y de sosiego, dónde tus propios objetivos a estas alturas ya no se confunden más con las metas y los planes de otros. Y Juan dio amén gracias por la revelación, porque junto a sus viejos camaradas, se dio cuenta de que no estaba solo.

Y así, entre todos, sobresaliendo las luces sobre las sombras, gozaron de una velada fantástica, compartiendo esas incipientes arrugas, alguna que otra calva galopante, un buen manojo de canas casi unánimes, ese indeseado efecto de la gravedad en cada uno de ellos y compartiendo esas pastillas de colores para aminorar el efecto de las primeras dolencias propias de la edad, una vez que has sobrepasado los cincuenta y tantos.

Porque en definitiva, aquella generación fue y es literalmente genial e irrepetible.

Y TÚ ¿A QUÉ GENERACIÓN PERTENECES?

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LA ENVIDIA, NUESTRO PECADO CAPITAL.

envidia plantas

La envidia ha sido tratada desde varios puntos de vista, desde el estrictamente académico, religioso y sociológico, pasando por el patológico, hasta llegar a la misma cultura popular.

Está ahí, detrás de muchos sucesos, ascensos y caídas. Es el origen de otras faltas y de otros pecados (de ahí realmente el origen del adjetivo que suele acompañarlo,  «capital») y casi siempre está cerca de nosotros, siendo el mejor antídoto el ignorarla.

La envidia es como la carcoma, silenciosa y traicionera, no da la cara, cambia el carácter de las personas envenenando su alma y las hace padecer gratuitamente.

La envidia entre los Siete Pecados Capitales.

En el siglo VI, el papa romano San Gregorio Magno recapituló y resumió todos los vicios humanos a un total de siete para educar a los creyentes en una correcta moral cristiana. Son los conocidos como los pecados capitales, porque ellos son el origen de todo el resto de pecados y maldades de la humanidad. Y la envidia forma parte del septeto.

La envidia como concepto.

Según la RAE, la envidia tiene dos significados:

1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno.

2. f. Emulacióndeseo de algo que no se posee.

En una versión más extendida «la envidia es aquel sentimiento o estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea en bienes, cualidades superiores u otra clase de cosas tangibles e intangibles.»

La envidia en el psicoanálisis.

En el ámbito del psicoanálisis la envidia es definida como un sentimiento experimentado por aquel que desea intensamente algo poseído por otro.

La envidia daña la capacidad de gozar y de apreciar lo que posee uno mismo. Es el factor más importante del socavamiento de los sentimientos de amor, ternura o gratitud.

La envidia es un sentimiento enojoso contra otra persona que posee o goza de algo deseado por el individuo envidioso, quien tiene el impulso de quitárselo o dañarlo.

A diferencia de los celos, que se basan en el amor y comprenden un vínculo de por lo menos tres personas, la envidia se da de a dos y no tiene ninguna relación con el amor.

La persona envidiosa es insaciable porque su envidia proviene de su interior y por eso nunca puede quedar satisfecha, ya que siempre encontrará otro en quien centrarse.

La envidia en la cultura popular.

mal de ojo
La creencia tan arraigada en nuestra cultura del «mal de ojo» nace de la envidia.

El término ENVIDIA significa «el que no ve con buen ojo» y es el origen de la conocida superstición mediterránea del «mal de ojo», y que, en el fondo, trata de la cuestión de como ver y cuidarse de los efectos de la envidia: de aquel que te mira mal y te desea especialmente la desdicha.

El pecado de la envidia se ha atribuido más siempre al hermano de en medio, que estando entre el primogénito y el pequeño, siempre ha tenido queja de ambos, tanto por arriba como por abajo.

En su defensa, también es corriente que, de todos ellos, sea el que mejor corazón y fondo tenga. Una buena forma perfecta de contrarrestrar el pernicioso efecto de la envidia.

La envidia en España.

Siempre se ha considerado que se trata de una de nuestras peores faltas, tanto en casa como en el extranjero.

Al español se le considera especialmente envidioso de su vecino, porque suele tener la creencia de que sí éste triunfa no es debido a sus méritos, sino a la fortuna inmerecida.

La envidia no ha dejado de ser un lastre, tanto para el envidiado como para el envidioso, en ese intento, logrado o no, de quemar tanto las naves propias como las ajenas con tal de fastidiarlo todo.

forges maledicencia
El genial Forges con su crítica nacional.

Es un pecado tan grande y fuerte que no nos ha dejado avanzar. Históricamente nos ha perjudicado con gobernantes y reyes incompetentes que han estado servidos y rodeados de envidiosos traicioneros y de aduladores a la carta, en un falaz intento de hacer bueno lo malo.

Aquí, la envidia es perfectamente reconocible gracias a ese sistema inmune que hemos desarrollado para nuestra defensa. Una mezcla entre el vicio de quejarnos – no sea que nos miren mal – y el pasar desapercibidos, pero especialmente tiene que ver con el hecho de haber desarrollado un sexto sentido para saber captar ese gesto y esa mirada que delatan al envidioso para apartarnos de su pernicioso camino cuanto antes.

O como ocurre en mi tierra, para exagerar y decir mentiras para que el interior del envidioso arda con mayor intensidad en su inquina.

Se considera que la envidia (y los celos) nos emparenta con nuestro pasado árabe, herencia esta que sigue fijada en nuestra forma de pensar, ver y de tergiversar la realidad. Motivo de disputas fratricidas de todo tipo, entre hermanos y familiares por herencias, tanto en vida como tras una muerte, y que rompe vínculos de por vida.

Preferimos rápidamente «sacar las escopetas y blandir las navajas» y alimentar así un sentimiento malvado y perverso, que prefiere la maledicencia y la mala fe que el hablar cara a cara para buscar soluciones y entender que siempre hay una tercera vía para todo.

Ahora con la autonomías, algunos políticos, en defensa de sus intereses y de mantener su silla calentita, envenenan a su electorado avivando este sentimiento tan sensible y a ras de piel, echando la culpa de todos sus males únicamente a sus vecinos, a los del otro lado, porque se llevan todo el dinero, las inversiones, la industria, el agua o lo que sea. Una suerte de «fake news» al servicio del poder que apasiona y evitar tratar cada tema con mayor profundidad e inteligencia.

Lamentablemente, con este tipo de comportamientos aquí, todavía no somos tan europeos como pensamos.

EL DÍA DE LA INFAMIA.

LA ENVIDIA, UN PECADO DE PROXIMIDAD.

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LA ENVIDIA, UN PECADO DE PROXIMIDAD.

la envidia

«No hay amistades, parentescos, calidades, ni grandezas que se opongan al rigor de la envidia».

Quien dice estas palabras no es otro que Miguel de Cervantes, quien bien padeció el alcance de la envidia en sus carnes y en su espíritu.

A su regreso del cautiverio del Argel, tullido, envejecido y pobre, se topó con el ídolo del momento, el llamado «Fénix de los Ingenios», Lope de Vega, que más joven, era el rey de los corrales de comedia. Lo intentó en esa disciplina, pero lo suyo era otro género literario: la novela.

Por contra, se ha sospechado siempre que el famoso dramaturgo y sempiterno galán (vamos, un ligón calenturiento de la época) fue el impulsor del llamado «Quijote de Avellaneda» como intento de fastidiar a Cervantes su obra magna, si bien, como suele ocurrir en bastantes ocasiones, la envidia y la mala fe lograron todo el efecto contrario: forzó al Manco de Lepanto a ponerse las pilas y a escribir la segunda parte de esa excelsa obra de todos los tiempos.

Pecado este de la envidia que estuvo fastidiando y motivando a los dos en pos de la fama y del favor del público de la época, siendo claro ganador, en su siglo, el autor de Fuenteovejuna.

La envidia, un pecado muy español.

Ya en aquellos tiempos Quevedo (que fue un envidioso y difamador contra Góngora) ya comentaba que «la envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.»

Borges afirmaba que «los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen que es envidiable«

Y Cela, por otro lado, dejó constancia que «el español arde en el fuego de la envidia como el anglosajón se quema en la hoguera de la hipocresía y el francés se consume en la llama de la avaricia»

El Bosco, ese «Rare Avis» de la pintura flamenca primitiva que tanto fascinó a Felipe II, muestra la falta de la envidia en su famosa y moralizante Tabla de los Siete Pecados Capitales. Durante la exposición en el Museo del Prado en Madrid durante 2016, no pude dejar de observar y de experimentar (por partida doble) la inquietante imagen del maestro flamenco sobre nuestro considerado principal pecado capital.

De nuestro longevo y extenso pasado árabe, seguramente sea la envidia, junto con los celos, uno de los principales legados recibidos, de tal modo que forma parte de nuestro ADN nacional. Sentimiento este más fuerte cuanto más al sur nos encontremos de nuestra piel de toro, por una sencilla razón de una mayor exposición y calado.

El pecado de la envidia siempre ha viajado con nosotros desde que el hombre toma conciencia de lo que es, quiere y desea. Forma parte de nuestra naturaleza humana y ha sido el origen de muchas desgracias y desdichas de todo tipo, tanto para el envidioso como para el envidiado y, en no pocas ocasiones, para ambos.

la envidia
La envidia y su fiel servidor, el envidioso, siempre están cerca de tí, observándote.

Porque en España, se tiene envidia de todo lo imaginable, hasta de lo que uno debe.

El envidioso no es consciente de su falta, pues las penas que le acarrean la envidia son culpa de otros. Piensa tanto en la permanente injusticia hacia su persona como en la fortuna en forma de suerte inmerecida de la que disfrutan otros, los envidiados.

Este pecado le paraliza y le atenaza y poco a poco va envenenando su opinión sobre la realidad hasta deformarla. La envidia es cautelosa y corroe el interior del envidioso lentamente como la carcoma hace con la madera y el óxido con el hierro.

Cuando un amigo de siempre te deja de tratar y de hablar, sin otro motivo que excusas peregrinas, el pecado de la envidia está detrás. El éxito profesional o personal no es bien tolerado por el envidioso. Cuando triunfas ocurren dos cosas: aparecen los aduladores y los envidiosos, siendo frecuente la unión de ambos.

La ENVIDIA es un pecado de cercanía: se ceba contra el hermano, el compañero de trabajo, el amigo, el vecino… porque está siempre cerca del envidioso recordándole su propia desgracia, a menudo sin darse ni cuenta y sin poder evitarlo.

Pecado de proximidad, oculto e insospechado.

Extracto de la publicación del Premio Planeta Juan Eslava Galán en El Mundo el 5/8/2017, sobre un hecho acaecido durante la Guerra Civil Española:

«Un señor acomodado reconoce entre los milicianos que lo custodian a un camarero de su casino al que daba generosas propinas.

Estoy salvado – le confía a otro compañero de cautiverio – aquel miliciano me conoce y me estará agradecido.

El mandamás de la caterva decide fusilar a unos cuantos y para sorpresa de los prisioneros, el supuesto miliciano agradecido designa el primero a su benefactor.

El que recibió su confidencia murmura para sí: menos mal que yo no tengo quien me odie porque nunca le he hecho un favor a nadie”.

Con el tiempo, el español ha desarrollado el antídoto perfecto para frenar la envidia: inventar mentiras piadosas para quitarse de en medio.

Así, Agustín de Foxá, noble, escritor, diplomático y franquista, en perfecto estado de salud, feliz y contento, difundió que estaba enfermo con tal de que no lo envidiaran más de la cuenta. Esta es la flaca alegría del envidioso.

En España, somos expertos en la queja perenne, y aunque nos vaya bien, sacamos el vicio de quejarnos de todo. No sea que nos pidan alguna cosa. O lo que es peor: QUE NOS COJAN TIÑA.

Y como afirma el Sr. Eslava, «La envidia es un pecado de lo más práctico porque lleva incorporada la penitencia: cuanto más envidias, más sufres.»

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EL DÍA DE LA INFAMIA.

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