LA MAGIA DEL PLÁSTICO

Hans Rosling, médico, investigador y gran divulgador sueco, manejaba los números y las estadísticas como pocos para luchar contra la ignorancia y la manipulación de la realidad en nuestro mundo.

En su charla Ted “La Lavadora Mágica”  – que personalmente nunca me canso de ver – muestra claramente de forma desenfada, pero muy educativa, como la verdad y el progreso es un derecho innegable para toda la humanidad.

Un alegato en toda regla a favor de esa valiosa mitad de personas que forman parte de nuestra sociedad, las mujeres, pero también de como la educación nos permite abandonar la pobreza y luchar contra las ideas preconcebidas, el desconocimiento y la falsificación de los datos.

Noticias falsas plástico
Cuando las mentiras se visten de verdades.

Sin embargo, en el mundo actual de la revolución tecnológica – internet, redes sociales, metadatos… – nos enfrentamos al lado oscuro que conlleva todo progreso, en este caso, en forma de las fake news.

Éstas, las noticias falsas, son el fruto de un plan preconcebido para tergiversar la verdad y manipular a la gente con la finalidad de influir en la comunidad según ciertos intereses.

Su objetivo son el engaño, la desinformación y la difamación para respaldar y enaltecer personas, cosas o instituciones. O todo lo contrario, para desprestigiar o hundir a las mismas, induciendo al error y provocando un estado de opinión subjetivo con tal de obtener réditos económicos, personales o políticos.

Noticias falsas no revestidas de algunas partes de certezas que, a fuerza de repetirse una y otra vez, terminan por confundirse y transformarse en “verdades” y en «evidencias».

Y luego, yendo un paso más allá, está la posverdad, cuando se recurre descaradamente a la mentira con la manipulación de las emociones, de las creencias y de los deseos del público, dejando en un segundo plano los hechos objetivos, sencillamente porque la verdad, en si misma, no importa. Son mensajes cortos, fáciles y contundentes de gran alcance.

Posverdad
La POSVERDAD pretende la manipulación y el control sobre nuestros deseos. No importa ni la verdad ni las consecuencias finales.

Los centros de poder han hecho uso de estos sucios ardides desde siempre. Falsificaciones históricas, medias verdades, propaganda manipuladora, filtraciones interesadas… han oficializado y legitimado la persecución de minorías, las guerras, los genocidios… y situaciones de injusticia de todo tipo.

Formas de hacer de siempre, pero ahora con la enorme amplificación que nos procura la tecnología, que nos permite a todos ser potenciales «periodistas, políticos, jueces, economistas y especialistas en cualquier materia.»

Un mundo digital manipulado a golpe de chat y de tuit, dónde la seriedad, el trabajo concienzudo y la sobriedad han dejado paso a un inquietante mundo dominado por los efectos virales y el fenómeno de los influencers.

EL PLÁSTICO: EL ENEMIGO PÚBLICO NÚMERO UNO.

Es curioso – y a la vez muy cuestionable – observar como periódicamente se crea un foco de atención sobre un hecho o una situación que, día tras día y machaconamente, termina por influir en la opinión pública por un efecto de reiteración y de contagio.

Desde hace unas fechas, cuando abro a diario un periódico de gran impacto a nivel nacional en su versión digital, no es extraño tropezarnos con un banner mostrando una imagen impactante del pernicioso efecto del plástico en el medio ambiente.

Siendo cierto el pernicioso efecto del plástico en la naturaleza, el verdadero problema no está en el hecho inequívoco de su existencia, sino en el mal uso que la humanidad hace del mismo. Es como sí le echáramos la culpa de la gran mortandad en las guerras a la existencia de la pólvora y no al su uso que hacemos de ella.

 

De entrada, el plástico parte de una mala reputación. Se le considera un material de mala calidad, utilizado en productos de bajo coste y relacionado directamente con el made in China. Y encima, tarda muchísimo en degradarse en la naturaleza.

Socialmente hay pocas materias primas menos denostadas y tan poco valoradas como son los plásticos, cuando realmente debería ser todo lo contrario. Se trata, con toda seguridad, del material más versátil y democrático que ha cambiado el mundo, para bien, desde mediados del siglo XX hasta nuestros días.

Su bajo coste, su gran capacidad de adaptarse a casi cualquier necesidad y sus características, lo hacen útil y aplicable para la fabricación de casi cualquier artículo.

De hecho, y a pesar de todos sus críticos, no podemos escapar a un mundo sin plástico.

Como afirmaba en profesor Rosling: hasta los más acérrimos defensores del movimiento verde utilizan diferentes máquinas contaminantes como son el coche y la lavadora en sus vidas cotidianas. ¿Realmente alguien, por muy defensor del medio ambiente que sea, va a dejar de tomar un avión para irse de vacaciones a ese lugar lejano de ensueño?

La respuesta es tan sencilla como poderosa: NO.

Además de la combustión contaminante del queroseno, un avión está fabricado en más de un 53% con polímeros plásticos, que lo hace lo suficientemente ligero y resistente para volar, reduciendo además el consumo de combustible.

Pero no tan sólo se trata del medio de transporte. Ahí está tu equipaje, dónde el maléfico material está prácticamente en cada rincón y en cada prenda. Pero también forma parte esencial de tu cámara de fotos, de las gafas de sol que usas, de tu DNI, de los botones de tu camisa, de los tacones de los zapatos… Está ahí bien presente cuando pasas el control de embarque, en el tapizado de los asientos en la sala de espera, en los aseos, en la ropa que llevas puesta…

plástico de monouso
El gran problema del plástico para el medio ambiente está en el de tipo monouso y en la cultura cómoda y muy arraigada del «usar y tirar.»

Por no hablar de los artilugios que utilizamos de forma diaria, de su uso imprescindible en la medicina y en la salud, en los medios de transporte, en la informática, en la construcción de edificios, en la producción y conservación de los alimentos, en su enorme capacidad para envasar todo tipo de productos, en nuestros hogares llenos de electrodomésticos que nos hacen la vida mucho más cómoda y liberadora…

Esta es la GRAN MAGIA DEL PLÁSTICO.

El mundo del plástico nos hace tener una existencia más fácil, sencilla y económica, pero también es cierto que su percepción por parte de la sociedad precisa de un gran cambio, porque de lo que se trata realmente aquí es de luchar contra el PLÁSTICO DE UN SÓLO USO y nuestro hábito de USAR Y TIRAR, y no contra todo el plástico en general, como parece ser que está generando algunas noticias preocupantes que confunden y dividen a los propios consumidores y grandes beneficiarios de su uso cotidiano.

códigos identificación plásticos
Los productos plásticos van marcados con un código de identificación para facilitar su separación, reciclado y su reutilización posterior. Sé coherente y no los tires donde no debes.

La solución pasa por informar con seriedad, no generalizar, educar a todos los ciudadanos en la verdad – buena y mala – y en la aplicación diaria de LA TRIPLE «R»: REDUCIR – REUTILIZAR – RECICLAR.

Y sin dejar de perder de vista la «R» más importante de todas: la de RESPONSABILIDAD.

Porque, sinceramente, que yo sepa, ningún tonto tira piedras sobre su propio tejado. ¿O tú si?

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